
En memoria de María Azucena Castro Ortiz.
En el silencio que deja tu partida, resuena la fuerza de tu amor, tu alegría y tu noble corazón.
Tu presencia llenó nuestras vidas de momentos que hoy se convierten en tesoros del alma.
Aunque el tiempo no detiene su paso, tu esencia permanece viva en cada recuerdo,
en cada sonrisa que nos regalaste, en cada gesto que dejó huella.
Descansa en paz, querida hermana.
Tu luz seguirá guiando nuestros días, como una estrella que jamás se apaga.


